POR QUÉ LA NACIÓN TRABAJADORA

El Primero de Mayo de 1951 el Presidente de la Argentina, Juan Domingo Perón, desde el balcón de la Casa Rosada, frente a una multitud inimaginable, anunció la entrega del periódico La Prensa a los trabajadores.

1.

El Primero de Mayo de 1951 el Presidente de la Argentina, Juan Domingo Perón, desde el balcón de la Casa Rosada, frente a una multitud inimaginable, anunció la entrega del periódico La Prensa a los trabajadores.

El diario había pertenecido a la familia Gainza Paz, bajo la razón social “Ezequiel P. Paz y Zelmira Paz de Anchorena”, y fue expropiado mediante una ley del Congreso Nacional el 13 de abril del mismo año. La expropiación fue votada por unanimidad en el Senado de la Nación y por 98 votos favorables frente a 12 en contra en la Cámara de Diputados. Los fundamentos para expropiar surgieron de las conclusiones de una Comisión Parlamentaria Mixta creada con el propósito central de investigar la defraudación al fisco y de reabrir una instancia de negociación con el sindicato de canillitas cuyos reclamos laborales habían sido rechazados unilateralmente por la empresa, desconociendo la autoridad de la organización gremial en materia de representación de los trabajadores. John William Cooke, entonces diputado, dijo: “nosotros creemos en la libertad de prensa, de la prensa independiente y de la ideológica, pero en lo que no creemos es en el derecho de estas empresas para procurar que los resortes del Estado se pongan al servicio de sus intereses cada vez que hay cuestiones gremiales en juego”.

“Por Determinación de Cinco Millones de Trabajadores La Prensa Se Reincorpora al Periodismo Nacional”, es el título de la nota central del 19 de noviembre de 1951, día de su reaparición. La Confederación General del Trabajo (CGT) fue responsable de su producción diaria hasta que por decreto del dictador Eugenio Pedro Aramburu, el periódico fue restituido a sus antiguos dueños: “este decreto será un decreto histórico, que honra a quienes lo concibieron, redactaron, y al gobierno que lo ejecutó y por ese sólo hecho, el gobierno de la Revolución Libertadora merece la gratitud de todos los argentinos”.

Durante cerca de 4 años La Prensa. En la Era Justicialista expresó diariamente el punto de vista de los trabajadores nucleados en la CGT. Con editoriales políticos y gremiales que fijaron posicionamientos sobre la realidad nacional, con una extensa y pormenorizada cobertura de la situación de las clases obreras latinoamericanas y también de los trabajadores en Estados Unidos, secciones de noticias nacionales e internacionales y los domingos un Suplemento Cultural, que dirigió César Tiempo, con cuentos, poemas, relatos de autores nacionales y extranjeros, artículos sobre historia, moda, cine, comentarios de libros, con ilustraciones a color y fotografías. Horacio González caracterizó esta experiencia como doblemente expropiadora: “en el sentido literal, pero también en el sentido de crear un lenguaje nuevo junto al movimiento social”.

Son años que dejaron una marca imborrable en la memoria colectiva porque las clases trabajadoras, con las espaldas de un proyecto nacional en el poder, logran irrumpir transgresoramente en espacios hasta entonces reservados a los dueños.

2.

Transcurría la dictadura de Juan Carlos Onganía. En enero de 1967 Krieger Vasena es nombrado Ministro de Economía, cargo que ya había desempeñado durante la dictadura de Aramburu-Rojas. Sectores extensos de las clases trabajadoras serían apuntados como los responsables del atraso y la ineficiencia. En las fábricas dominadas por capitales imperialistas la contradicción entre burguesía monopolista y proletariado industrial se expresaba con virulencia. El objetivo político de la autodenominada Revolución Argentina era eliminar el extraordinario poder de bloqueo social encarnado por los trabajadores organizados.

En 1968 se constituye la CGT de los Argentinos, Raimundo Ongaro es su Secretario General. “Unirse desde abajo y organizarse combatiendo” es la consigna más resonante. Una de las virtudes principales de este sindicalismo es su capacidad de articulación: con los sacerdotes del tercer mundo, los estudiantes, intelectuales y artistas, con referentes del clasismo como Tosco y Salamanca. Un proceso de lucha que desembocará en el Cordobazo y, posteriormente, convergiendo con otras organizaciones y sectores del movimiento obrero, en el regreso de Perón.

En el primer número del Semanario que dirigió Rodolfo Walsh se publica el imprescindible Programa del Primero de Mayo de 1968: “Un millón y medios de desocupados y subempleados son la medida de este sistema y de este gobierno elegido por nadie. La clase obrera vive su hora más amarga. Convenios suprimidos, derechos de huelga anulados, conquistas pisoteadas, gremios intervenidos, personerías suspendidas, salarios congelados”. El programa reconstruye la realidad viva de las clases trabajadoras en diversas actividades y regiones del territorio nacional. Caracteriza y denuncia el modelo económico autoritario y excluyente de los monopolios y la injerencia de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional: “Es el Fondo Monetario Internacional el que fija el presupuesto del país y decide si nuestra moneda se cotiza o no en los mercados internacionales…”. Y en su apartado final advierte: “Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos”. Por iniciativa del ministro compartido, Krieger Vasena, tanto Aramburu como Onganía habilitaron la intromisión del FMI.

Desde mayo de 1968 hasta febrero de 1970 la CGT de los Argentinos publicó 55 números del Semanario que se transformó en una potente herramienta de organización de la resistencia social. El tiraje total superó el millón de ejemplares en diciembre de 1968. Los últimos cuatro números se distribuyeron desde la clandestinidad.

3.

Por su envergadura estas experiencias – la de La Prensa. En la Era Justicialista y la del Semanario de la CGT de los Argentinos – se constituyen en fuentes de reflexión e inspiración para La Nación Trabajadora.

Vivimos un tiempo histórico de agresión a los trabajadores y a sus organizaciones por parte de un gobierno electo emergido de las patronales que además, en estos días, vuelve al Fondo Monetario Internacional.

El poder de bloqueo social, que no pudieron vencer las dictaduras, resurge mostrando capacidad organizativa y de movilización y una lucidez que se expresa con una consigna contundente: “unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode”. Porque la Nación no es un experimento económico, no son las cuentas públicas, la Nación no es el déficit fiscal, la Nación es el pueblo, son los hombres y mujeres de carne y hueso.

La estructura social argentina se ha transformado profundamente. El sujeto trabajador es hoy un cuerpo complejo que abarca experiencias diferentes: el movimiento obrero organizado, un sindicalismo de la economía popular originado en los territorios empobrecidos por el neoliberalismo, un feminismo plebeyo que busca conectar las esferas de producción y reproducción, una conflictividad múltiple desplegada en los lugares de trabajo resistiendo las nuevas formas de dominio y explotación en América Latina.

LNT se meterá de lleno en este momento crucial de elaboración popular para acompañar una de las transformaciones sociales que impone este tiempo: “Del Movimiento Obrero Organizado al Movimiento de Trabajadores”. La reconstrucción de una herramienta sindical que sea capaz de expresar las realidades heterogéneas de los laburantes y de impulsar su protagonismo en un nuevo proyecto emancipador.

 

El Colectivo Editorial

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