AGUSTIN BALLADARES. EL JOVEN QUE QUIERE REINVENTAR EL MUNICIPIO

Agustín Balladares es uno de los cuatro precandidatos a la intendencia de Lanús por el Frente de Todos, que también postula a Víctor De Gennaro, Verónica Dell’Ana y Edgardo Depetri. Militante del Movimiento Evita, padre de una niña llamada Almendra y estudiante de Ciencia Política, dice que “pareciera que el kirchnerismo no pasó por Lanús” y  propone recuperar la zona comercial y la zona industrial del distrito que disputa su lista contra el actual jefe comunal, Néstor Grindetti, incorporando a los obreros y trabajadores de la economía popular. Por Pablo Dipierri. Fotos de Gala Abramovich.

Es uno de los cuatro precandidatos a intendente de Lanús y se llama Agustín Balladares. Es joven –el más joven de los postulantes a intendente en toda la Provincia de Buenos Aires- pero pasó la mitad de su vida chapoteando en el barro de la política: tiene 28 años, ya a los 15 presidía el centro de estudiantes de su escuela secundaria y considera que “la militancia es un devenir de vida”. Consultado sobre sus orígenes, responde con una generosa biopic que incluye la historia de abuelos correntinos y analfabetos, una madre que trabajaba como empleada doméstica y un padre con trayectoria como delegado de base en la UOM. “Yo hasta los 5 años no lo vi a mi viejo porque llegaba de trabajar y se iba a levantar la casita”, narra durante la bisagra brumosa del sábado 20 de julio que, en los planes de cualquier subtreinta, junta la luz de la tarde que se apaga y los mensajes de WhatsApp que alumbran encuentros por el Día del Amigo. No será el plan de Balladares, que seguirá de campaña después de la charla con La Nación Trabajadora en medio de una jornada en la que ni siquiera se detuvo para almorzar. “Agarrá, ¿eh?”, le sugiere al cronista apuntando a la pila de sanguchitos de miga que un compañero trajo al búnker donde se da la conversación, entre mate y mate.

Sobre su precandidatura, argumenta con su derrotero mismo, que incluye la experiencia de haberse convertido para un turno electoral anterior en consejero escolar y su liderazgo como responsable del Movimiento Evita en la zona. Además, se desempeña como coordinador territorial de la Universidad Nacional de Lanús, donde cursa sus estudios como politólogo, y resalta su cucarda como “quinta generación de lanusenses”. Bajo esa ecléctica formación como cuadro integral, reconoce que “el kirchnerismo no pasó por Lanús”, y desliza que Darío Díaz Pérez “no estuvo a la altura” de lo que se demandaba durante su mandato.

De ese modo explica que Grindetti haya podido quedarse con la conducción municipal y, habiéndose animado a estrangular la vida comercial del distrito, se postule para revalidar el cargo. “Grindetti no es de Lanús y abrió Lanús al desarrollo inmobiliario pero bajo una lógica de ciudad dormitorio, donde la gente viene a la noche pero se va a trabajar a la Capital Federal”, grafica, al tiempo que remarca: “Esta ciudad es la segunda más densamente poblada del país después de CABA, con medio millón de habitantes en 48 kilómetros cuadrados”.

Balladares cree que se precisan políticas que revitalicen el consumo local y apuntalen el desarrollo. “Antes, Lanús estaba habitada por los obreros que trabajaban en las fábricas que sus patrones tenían en Avellaneda, y esos patrones vivían en Lomas y tenían sus quintas en San Vicente”, ilustra, pero agrega que hay que tener en cuenta el entramado social de los barrios, su pujanza de antaño, sus costumbres y su idiosincrasia, sin desatender que el municipio no tiene un puerto que redunde en ingresos genuinos al estilo de su vecina del este. Recuerda con una sonrisa, en ese trance, que Lanús se llamó “4 de junio”, en honor a la revolución del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), hasta 1956, cuando los militares que derrocaron a Juan Domingo Perón se percataron de la potencia remisiva de la fecha en el nombre de un cúmulo de barriadas populares. La evocación abriga la convicción de que la identidad de sus pobladores se transfiere de una generación a otra y, por eso, llama a la búsqueda de lo que fue el partido para rumbear hacia un horizonte más promisorio que el devastador presente.

“Grindetti no es de Lanús y abrió Lanús al desarrollo inmobiliario pero bajo una lógica de ciudad dormitorio, donde la gente viene a la noche pero se va a trabajar a la Capital Federal. Esta ciudad es la segunda más densamente poblada del país después de CABA, con medio millón de habitantes en 48 kilómetros cuadrados”.

La plataforma y la clase

Por deformación profesional y también por el apego a la importancia de las construcciones subalternas, Balladares transformó la vieja noción de plataforma o programa en una amena propuesta de apelación colectiva: “Ideas de gobierno”. “La presentamos en la universidad, donde trabajo, y está disponible en una aplicación para celulares porque creemos que es importante el ida y vuelta”, resume.

En una rápida enumeración, prioriza la generación de empleo para recomponer el tejido productivo, la promoción de “tasas blandísimas” –y al pronunciarlo, sostiene la acentuación de la i que lleva tilde- para que las fábricas inviertan, y la equiparación de los trabajadores formales con los de la economía popular. “No puede ser que un cartonero gane un 16ª parte de lo que gana un empleado de Covelia por la misma función”, ejemplifica.

LNT -¿Podrías brindar detalles sobre las ideas de gobierno?

AB – Hay que volver a nuestra idiosincrasia productiva. Nosotros tenemos tres grandes sectores: la zona comercial, la industrial y los trabajadores de la economía popular. Tenemos que poder reactivarlos en un gran pacto social para que aquel que genere trabajo sienta al Estado como un aliado y no como a un enemigo o un obstructor constante. También una reforma tributaria, un cupo laboral lanusense para que los empleadores de Lanús tomen trabajadores de Lanús y, de esa manera, se empiecen a reducir las tasas municipales. Es importante redescubrir nuestra matriz productiva. Tenemos que avanzar fuertemente en la innovación de un polo tecnológico en el distrito porque no requiere demasiado espacio, no contamina y genera puestos de trabajo.

Por otra parte, hay que pensar la seguridad como una política que cuida a la familia trabajadora porque los que más sufren la inseguridad son los que menos tienen. Es preciso entender a la seguridad incluyendo justicia social. Yo siempre digo que tengo muchas ideas y muchos proyectos pero tengo un solo gran compromiso, que es cuidar a la primera infancia de Lanús. Si nosotros nos hacemos fuertes en ese eje, podemos demostrar que estamos trabajando para un Lanús de acá a mediano y largo plazo y no como un manotazo politiquero y electoralero. Y por último, me gustaría mencionar la agenda ambiental. Es central por las características que tenemos y el desafío de pensar un Estado municipal que trascienda el concepto de alumbrado, barrido y limpieza, por nuestra cantidad de habitantes y su heterogeneidad. Y esto es importante porque la contaminación es la gran causante de enfermedades, sobre todo en las zonas más humildes. Y cuando se reactive la producción, tenemos que paliarlo con una política ambiental que minimice ese impacto, entendiendo la proximidad que tenemos los lanusenses.

El desafío es pensar un Estado municipal que trascienda el concepto de alumbrado, barrido y limpieza, por nuestra cantidad de habitantes y su heterogeneidad. Y esto es importante porque la contaminación es la gran causante de enfermedades, sobre todo en las zonas más humildes.

LNT -Hablamos del perfil productivo de Lanús y tu propia historia en el seno de una familia de trabajadores. ¿Cuánto cambió el sujeto histórico?

-En el siglo XXI, se dio la aparición de un nuevo actor social, económico y, en consecuencia, político, que son los trabajadores de la economía popular. Vinieron a ocupar un lugar, producto del capitalismo que cada vez deja más trabajadores en la calle, no sólo por la repartición injusta del empleo en Argentina sino también por las características que va tomando en tanto se apuesta más a la rentabilidad financiera que a la rentabilidad industrial. Y es necesario reconocerle protagonismo a ese sujeto histórico, el trabajador de la economía popular, desde el Estado y pensar políticas públicas que equilibren la participación en el trabajo. Y yo sigo sosteniendo que el sujeto histórico son los trabajadores y las trabajadoras. Cada proceso político respalda su accionar en un sujeto histórico. El peronismo fue sobre los trabajadores. Ahora la clase obrera está más fragmentada y por eso es necesario que desde el Estado se generen niveles de equilibrio y que se pueda constituir en términos políticos esta unidad como sujeto histórico. Y así, perforar o avanzar en este concepto fundante y revolucionario del justicialismo que es la movilidad social ascendente y la disputa frente a eso entre Estado, trabajadores y oligarquía.

LNT -¿Cuánta incidencia tiene la economía popular en el distrito?

-Nosotros tenemos 10 mil cartoneros que trabajan en Capital Federal.

Es necesario reconocerle protagonismo a ese sujeto histórico, el trabajador de la economía popular, desde el Estado, y pensar políticas públicas que equilibren la participación en el trabajo. Y yo sigo sosteniendo que el sujeto histórico son los trabajadores y las trabajadoras.

LNT -Y a su vez, la representación de esos sectores de la economía popular ganó terreno en los últimos años. En qué instancia está la inclusión de los movimientos de esos trabajadores dentro de la CGT?

Nosotros estamos orgullosos y agradecidos por la incorporación de las organizaciones de la economía popular a la CGT. Destacamos y reconocemos, en ese sentido, al secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmidt, que además es un pensador de la clase trabajadora y lo respetamos muchísimo.

LNT -¿Pagó un costo muy alto por impulsar esa inclusión?

Pagó un costo alto y, a su vez, tuvo que afrontar dificultades de un momento particular del movimiento obrero. A veces, por más que quieras avanzar, hay condiciones que lo impiden.

LNT -La postura de quienes militan y pelean entre los trabajadores de la economía popular es que resulta difícil que se logre la inclusión de ese ejército –aunque ya no industrial- de reserva porque el propio sistema mantiene en la postergación a ese sector como un espejo para el disciplinamiento de los que no se cayeron. ¿Qué opinás?

En parte es así, pero quisiera hacer una salvedad. Porque a veces se asocia la economía popular a la pobreza y, por ejemplo, durante una de las recorridas que hice esta semana estuve en una cooperativa donde el promedio salarial de los trabajadores era de 50 mil pesos.

Identidad, liturgia y después

Tanto en Twitter como en la vida, Balladares se define a sí mismo como peronista. En él, esa marca es casi una condición aprehendida en una experiencia física, en el lazo con su familia y su entorno, en la batalla por la subsistencia y la felicidad de los años buenos. Al respecto, cuenta que su padre, con 58 años en su espalda, tiene la columna partida por el trabajo como metalúrgico. Nunca tuvo un rol protagónico en la política pero lo vio siempre como un hombre de su clase, que no le dio ni un tranco de pollo a patronales despiadadas con él y sus compañeros.

Algo parecido reflexiona sobre su madre, quien recientemente le corrigió declaraciones que hizo en el fragor de la agenda de campaña. En una entrevista, el precandidato soltó que el primero de sus oficios fue el de vidriero, pero ella le recordó que su primer trabajo fue “en el trueque” durante la crisis económica del final de la convertibilidad que casi se devora al país entero. “Voy a contar una anécdota, incluso”, anuncia en un gesto de apertura, y recuerda: “Durante mucho tiempo, yo no invitaba a mis amigos a mi casa: mi pieza estaba pintada de rosa porque rosa era el color de la única pintura que pudimos conseguir en el trueque”.

A veces se asocia la economía popular a la pobreza y, por ejemplo, durante una de las recorridas que hice esta semana estuve en una cooperativa donde el promedio salarial de los trabajadores era de 50 mil pesos.

LNT -¿Cómo es la situación de los trabajadores municipales?

-Almorcé con ellos ayer. Están muy mal. Lo que proponemos es un cogobierno con los trabajadores municipales para que ellos participen de las definiciones. Ni siquiera digo que se los consulte para ver cómo se tiene que hacer algo sino que su voz sea tenida en cuenta porque son ellos los que saben lo que se necesita y lo que hay que hacer. El trabajador municipal tiene que ser considerado un referente en el barrio, que sabe cómo conseguir el salbutamol o lo que sea, y es parte del Estado ahí. Grindetti quiere implementar ahora una lógica de trabajo en equipo con premios de 5 mil pesos, agrupando a los trabajadores en núcleos de 10 o 15 en los que todos cobrarían solamente si nadie falta o adhiere a un paro.

LNT -¿El Frente de Todos está en condiciones de ganar?

– Se está trabajando para eso. En Lanús no hay ninguna figura que hegemonice el campo popular y hay que apostar a la construcción de una mayoría para el triunfo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Yo no subestimo nada al macrismo.

La decoración del espacio que usan de base el aspirante al cetro del municipio y los cuatro colaboradores que se distribuyen tareas mientras transcurre la entrevista, habla, como si hiciera falta, por él. Fotos caras a la liturgia justicialista, con retratos de sus líderes, pero también al rock nacional –desde el Pato Fontanet al Indio Solari-, cuelgan de cuadros dispuestos en la pared bajo una curaduría plebeya que atiende a los gustos de quien se etiqueta como “peronista y ricotero”. Y tal vez por eso, ante la pregunta por su identidad, más allá del itinerario familiar y militante que lo constituyó, Balladares se pone las botas de laburante: “Trabajé toda mi vida”, contesta ese pibe que ahora busca lo mismo para los vecinos de la tierra que lo vio crecer.

Lo que proponemos es un cogobierno con los trabajadores municipales para que ellos participen de las definiciones. Ni siquiera digo que se los consulte para ver cómo se tiene que hacer algo sino que su voz sea tenida en cuenta porque son ellos los que saben lo que se necesita y lo que hay que hacer.

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