VOCES AZULES

Por: Paula Abal Medina y Martín Rodríguez

Las voces de los policías, ¿quién quiere oírlas? La policía rescata, la policía detiene, la policía reprime, la policía mata, la policía tortura, la policía muere. Hablan familiares de víctimas, hablan los periodistas, hablan fiscales y jueces, hablan organismos de derechos humanos, hablan comisarios, hablan funcionarios, habla una ministra. Habla el presidente. ¿Y los policías?  En este ensayo La Nación Trabajadora le pone voz a hombres y mujeres trabajadores que se hacen cargo de una de misión indelegable del Estado.

Encuestas realizadas por graduados y estudiantes de universidades nacionales: Ana Belén Ferreyra (UNM), Santiago Martínez (UNSAM) y Nahuel Dragún (UNGS).Hace unos años, en una reunión con intelectuales y periodistas, el jefe de gabinete, Marcos Peña, trazó su diagnóstico sobre la seguridad argentina: “va a cambiar el día que ustedes tengan amigos que se incorporen a la carrera policial, como en Europa”. El subrayado de ese comentario informal y a su modo sutil fue contundente: policías de clase media y no policías de clases bajas para modificar la “brutalidad policial”. Esa era la fórmula de salida al paso y una asociación automática que nadie se animaría a hacer pública: son pobres, entonces son violentos. La violencia de Estado en democracia se llama “violencia institucional”. Incluye desde acciones deliberadas como la orden de represión que dicta un ministro o juez, hasta una acción violenta aislada, un “exceso” que comete un hombre o mujer con uniforme en cualquier comisaría o cárcel. Vieja como la escarapela, la violencia del Estado constituye incluso los cimientos de nuestra lengua nacional. Desde “El Matadero” o el Facundo (la denuncia del “Orden bárbaro” del federalismo), el Martín Fierro, hasta Operación Masacre (al que Horacio Verbitsky llamó “el Facundo del siglo XX”), el ensayo argentino se organiza en torno a la “barbaridad” de una violencia estatal, que es, muchas veces, una continuidad de la violencia social y de clase.

¿Cuál era el tema de Rodolfo Walsh? La violencia, la violencia de Estado. De hecho en sus crónicas políticas y sindicales (y policiales) de fines de los 60 llamaba “gatillo alegre” al hoy conocido “gatillo fácil”. Curiosamente en una de esas crónicas destacaba la figura del entonces comisario de Avellaneda (Miguel Etchecolatz), quien había ordenado alfabetizar a sus policías. Se sabía que el genocida hoy preso, Etchecolatz, era un “caudillo” de la policía bonaerense, protector de su tropa.

De esto se trata esta entrega: las voces de los policías. Los de hoy. Las derechas se hacen cargo del “clasismo” de nuestras fuerzas de seguridad: son conscientes de que se reclutan hombres y mujeres de “sectores populares”, y sobre ese sesgo social refuerzan su discurso corporativo. Lo vimos con Patricia Bullrich en su defensa del accionar de las fuerzas a su mando, cuando interpretó que cada denuncia (Santiago Maldonado, Rafael Nahuel) pretendía forzarla a “tirar por la ventana” o entregar a su tropa. “Contra el garantismo pequeño burgués, el punitivismo popular”, podría ser su consigna.

Pongamos sobre la mesa entonces el viejo poema de Pasolini que, en “defensa” de los policías que reprimían una marcha estudiantil en Roma, que era una réplica sísmica del Mayo Francés, sostenía también que los policías eran el “pueblo” contra los estudiantes que eran “la burguesía”. ¡El PCI para los jóvenes!: “Cuando ayer en Valle Giulia pelearon / con los policías, / ¡yo simpatizaba con los policías! / Porque los policías son hijos de pobres.” Pero este giro pasoliniano (esta cita demasiado citada,  que revela un argumento que se muerde la cola) se organizaba en torno a las cuitas del poeta con la propia izquierda italiana a la que pertenecía, por más que se hiciera cargo de un modo “polémico” de esa pregunta cristiana que nos persigue desde siempre: el pueblo, ¿dónde está? ¿Pero qué podemos decir más allá de la mano de obra popular del brazo de la ley y más allá también de eso que luego repetimos como loros (que “la ley es la sangre prometida de las clases dominantes”)? Exactamente eso: ¿qué podemos decir?

Y la pregunta entonces empieza con otra más simple que retoma el hilo de Marcos Peña: ¿quiénes se hacen policías, gendarmes, prefectos o penitenciarios en la Argentina? Desde La Nación Trabajadora asumimos que quienes forman a la Policía de la Provincia de Buenos Aires son hombres y mujeres trabajadoras que se hacen cargo de una de misión indelegable del Estado (velar por la seguridad de las personas y los bienes) con toda la carga ideológica y en disputa que eso involucra. ¿Cómo trabajan, cómo se autoperciben, qué piensan de los estigmas (el gatillo fácil) y si es imaginable una futura sindicalización? Acá sus testimonios. Ellos y ellas en primera persona. No son “Policías en acción”. Son hombres y mujeres con su trabajo, su sacrificio, incluso su dolor. ¿Quién está del otro lado?

“Llega un momento que la cabeza te explota”

 

Zona: Moreno

Edad: 38

Género: mujer

Antigüedad: 5 años

Rango o tarea principal que realiza: Encargada de la oficina de operaciones – Administrativa

-¿Qué significa trabajar como policía? Contanos la situación más difícil que hayas pasado trabajando.

-Y, a mí es algo que me satisface porque yo cuando terminé el secundario quise entrar, pero como estaba sola, mi familia no me ayudaba, era la época de Rico y era más difícil porque si no tenías a alguien no entrabas a la Escuela de Oficiales.

Y bueno, después me dediqué a otra cosa, estudié trabajo social. Tengo el título intermedio, me faltan 5 materias y la tesis para ser licenciada, pero no es lo mío.

Cuando ingresé, por la edad entré de administrativa, quise cambiar de escalafón pero no me daba la edad para el comando, porque lo único que me falta es lo físico. En la comisaría empecé en la guardia, después fui oficial de servicio y ahora estoy en esta comisaría en Trujui hace un mes, un poco más tranqui pero es movido también. Antes estaba en Catonas, en una comisaría femenina. Pero tenés que estar porque, por ejemplo ayer estaba haciendo mis cosas y como tenía que esperar a mi compañero que baje del allanamiento la vi a la oficial de servicio sola y me puse a tomar denuncias porque la gente te ve ahí y no entiende que no todos toman denuncias. Llegó un momento que no daba más, hoy era mi franco y trabajé igual.

Yo le decía a mis compañeros  -a mí no porque soy administrativa-, pero ellos dos veces al año tienen que hacer curso de re-entrenamiento físico y un poco de intelectual para tener un control, obligatorio. Pero no les dan nada psicológico. Está bien, yo porque soy de la rama social, pero ayer llegué con la cabeza que me explotaba porque la gente viene con su problema y vos tenés que ir calmándola, conteniéndola. Por ejemplo, ayer tomé denuncias: tres de robo, una de lesiones, que el hombre ya venía desbordado, y después otra señora por violencia de género y no te da tiempo de nada más por las cosas que escuchás. Llega un momento que la cabeza te explota y contención psicológica no tenemos ni nos enseñan nada a nivel psicológico.

A veces te queda la cabeza destrozada, te dicen el policía no tiene frío, no respira, no piensa… pero… “somos personas”.  Por ejemplo, la gente no entiende que tenemos que comer. A veces compramos la comida y no llegamos a comer.

La verdad nos contenemos entre nosotros (ríe). Ayer entre todos estábamos a la expectativa de si cobrábamos el sueldo (ríe).

La situación más difícil, a veces, es dar las noticias. Cuando recién empezaba, le tuve que contar a una pareja, que el nene de 13 años había muerto en la autopista. O, por ejemplo, cuando presenciamos las autopsias, yo ya me acostumbré pero hay algunos que no pueden. Depende del médico si te obliga o no a presenciarlo, pero es parte de nuestra obligación.

Me pasó hace poco una femenina que con la pareja mataron al bebé y me tocó recibirla. Eso me desbordó. Porque yo después tenía que convivir con ella. Y ¿cómo hacés?. Yo decía, yo no pienso. Llega un momento como que te adaptás. Para mí son todos iguales. Siempre me quedó grabado, como dijo el Juez Castro, “recuerde por qué está acá”. Pero hay veces que la cabeza te desborda, por la impotencia…

-¿Cuáles son las tres condiciones de trabajo que más negativamente te afectan?

– Por ejemplo, en la comisaría que estoy ahora el otro día llovió y se nos inundó todo, se mojó una impresora. Por ejemplo, los móviles que tenemos no tienen freno. ¿Sabés lo que es que a veces vas a hacer unos traslados porque el juez dice “fuerza pública” y nosotros somos contados, tenemos que hacer el traslado del detenido a fiscalía y aparte nos tratan horriblemente? No te preguntan nada a vos, solo sos el que lo lleva y lo trae.

Yo trabajé hoy que tenía franco por un procedimiento donde hubo detenidos y me pagan 20 pesos la hora… (ríe). Están las horas CORE (aquellas en las que el Estado hace uso de las horas extraordinarias del efectivo, NdR), pero después hacen adicionales, que es el POLAD, que es otra cosa, por ejemplo, la vigilancia en un banco, custodia en una empresa o los estadios de fútbol. Si no, no te alcanza el sueldo.

A veces te figuran 30 mil pesos en el recibo pero te descuentan 10… ¿qué haces con 20 mil pesos, entendés? Y ahí algunos compensan un poco con el adicional, pero hasta ahí, porque llega un momento que estás zombie.

Otra condición es por ejemplo la custodia en el hospital, cuando te toca. Los chicos hacen tercio, que son 16 horas (16 trabajadas por 32 de franco). Supuestamente la ley dice que cada 4 horas te tienen que cambiar: ¿qué van a cambiar si por tercio llegan a ser 2 con suerte? y el tipo está las horas, y si está el solo tiene que estar 24 horas. Y en las condiciones que estás, porque tenés que estar en una silla, tenés que esperar que tu apoyo te controle para ir al baño y por ahí esa gente ya viene de un adicional. Pasa que a veces compañeros se duermen porque son personas… Y el preso es preso, se te escapa, no le importa. A una compañera se le escapó un masculino por la ventana del baño, después lo agarraron pero ella se comió un sumario y para ascender tiene que pagar un abogado. A nadie le importa por qué le pasó eso. Nadie nos defiende.

Los horarios por ejemplo, el otro día que era el día del empleado estatal, me dicen “ay pero a ustedes le pagan extras” y no. Nosotros tenemos el mismo sueldo sea Navidad, sea 1 de mayo, sea lo que sea. No existe nada. Ahora supuestamente cada dos meses nos dan presentismo, que primero era de 2000 pesos ahora son 1600. Supuestamente es una compensación  porque  cumpliste y no faltaste en dos meses. Pero por ejemplo, pasó “x” causa que tuviste que faltar y ya te lo sacan.

¿Qué quisieras mejorar de tus condiciones de trabajo?

-Y… condiciones edilicias. Si nosotros no nos compramos las herramientas, las hojas, las tintas, no tenemos insumos. Nos tenemos que comprar todo y sale de nuestro bolsillo. Por ejemplo, los uniformes. Te ponen una compensación de 1300 pesos aparte, que no viene en el recibo. Los borcegos salen 4 mil pesos.

-Te sentís en riesgo y tenés miedo al trabajar: cuándo, por qué.

-Y sí, porque te digo a veces no sabemos con qué nos vamos a encontrar. Por ejemplo, nos mandan un radiograma (mail que manda la base departamental que ordena hacer una custodia por caso) y vos no sabés qué tipo de preso es. A vos te lo mandan, vos tenés que estar ahí. No sabés si van a querer ir a rescatarlo.

Estamos con la gente que viene a denunciar y todo lo demás. Entonces está el miedo siempre de qué puede pasar. Encima la gente que está alterada por las cuestiones sociales recae en nosotros: “porque ustedes están tomando mate”, y por ahí es lo único que hacemos en el día. Ni hablar de ir al kiosco. El uniforme es una carga, sos el blanco. También nos hace enojar cuando te traen un detenido y vos sabes que va a quedar preso por el delito. Le haces el sumario, la investigación, vas a fiscalía y allá le dan la libertad y vos decís: ¿cómo? ¿por qué? Y vos te quedaste para eso y no pasó nada.

-¿Qué pensás del denominado “gatillo fácil”?

-Me parece que por más que le des cursos de re-entrenamiento y todo, ser policía te cambia mucho la cabeza. Y no todos pensamos igual, y ellos están en la calle. Tener  un arma es una responsabilidad enorme y no todos lo toman igual. Y vos estás en riesgo, tu vida o la del otro, pero algunos hacen exceso de eso. Lo que yo también veo es que… lo que pasó en San Miguel del Monte y dicen “la policía es asesina”, ¡y no! Tienen que ver la causa, los que iban en ese móvil, el que disparó. Ese que disparó fue responsable pero no toda la policía, ni el compañero que manejaba o los que estaban en la comisaría. Ya se ensucia la fuerza, ya es como que todos son iguales y no es así. Queda como “este maldito policía” pero no.

-¿Te gustaría tener un sindicato que te defienda como trabajador de la policía? ¿Por qué?

-Sí y no. Porque después viste… nosotros vemos tan sucio todo el sindicato que tampoco nos interesa eso. La corrupción siempre está y siempre vamos a terminar perdiendo.

***

“Todo trabajador debe tener su sindicato para que lo proteja”

 

Zona: San Miguel

Edad: 30

Género: varón

Antigüedad: 9 años

Rango o tarea principal que realiza: sargento. Oficial de servicio.

-¿Qué significa trabajar como policía? Contanos la situación más difícil que hayas pasado trabajando.

-Trabajar como policía es un poco complicado y diferente al resto de los trabajos. Principalmente por el nivel de responsabilidad que manejás, porque cualquiera sea el puesto o la función que cumplas siempre sos responsable de algo. Aún cuando te vas de franco ante cualquier situación le tenés que dar conocimiento o intervenir de una manera u otra. Por eso pondría a la responsabilidad, con mayúsculas como el principal tema dentro de mi trabajo.

-¿Cuáles son las tres condiciones de trabajo que más negativamente te afectan o que más sufrís?

-La carga horaria es tremenda. Trabajamos muchísimas horas. En algunos lados se trabajan turnos de 24 por 48 hs. Es decir que trabajas 24 hs de corrido y luego te vas de franco por 48 hs, en teoría porque en la práctica esto no sucede. Siempre hay que esperar al relevo y la mayoría de las veces no llega a horario porque los lugares de trabajo están mal distribuidos y vienen desde muy lejos a trabajar. A veces terminás trabajando 30 horas o más y eso lo perdés de tu horario de franco. También las condiciones edilicias son importantes. Por ejemplo, muchas de las dependencias fueron centros clandestinos de detención y no se pueden modificar más allá de algunas cosas superficiales como la pintura, pero no se puede demoler o modificar. Hay problemas de humedad o faltan puertas y es muy feo trabajar en esas condiciones.

-¿Qué quisieras mejorar de tus condiciones de trabajo?

-Estas dos serían las dos condiciones de trabajo que más me gustaría modificar. También me gustó mucho lo que hizo (León) Arslanian cuando fue ministro, de eliminar la distinción entre oficiales y suboficiales y establecer un solo escalafón. Luego durante este gobierno se dio marcha atrás con esto y se volvió a tener dos escalafones. Originalmente esta distinción estaba justificada porque para ingresar a la escuela de oficiales era requisito tener el secundario completo. Hoy en día todo el mundo tiene el secundario terminado por lo que esa distinción ya no tiene sentido.

-¿Te sentís en riesgo y tenés miedo al trabajar? ¿Cuándo, por qué?

-Yo particularmente sí porque cumplo la función de oficial de servicio. Es el principal responsable de todo lo que pase. Tenés que tener en lugares separados a los detenidos según el delito que cometieron, si son menores o mayores, según su género autopercibido. Soy el responsable por el detenido y por el encargado de cuidarlo. Todos me van a venir a preguntar a mí por cualquier cosa que suceda.

-¿Qué pensás del denominado «gatillo fácil»?

-Si hubo un homicidio agravado tiene que cumplir lo que dice la ley (de ocho a veinticinco años de prisión). Si es algo repetitivo, ahí se tendrá que trabajar de otra manera. Yo noto que hay responsabilidades de distinta índole, a veces si hay gobiernos de turno que avalan ciertas prácticas algunos miembros de la fuerza pueden sentirse envalentonados. Pero ya te digo, creo que ante algo así cualquier agente puede decir que no. Como te decía, dentro de la ley todo, fuera de la ley nada.

-¿Estás conforme con el área en que trabajás actualmente? ¿En qué otra te gustaría trabajar?

-Más allá de las dificultades que tenemos y de las responsabilidades me siento bien en el lugar en el que estoy ahora, aunque cuando me reciba, todavía no me recibí, estoy estudiando ciencia política, me gustaría cambiar de trabajo. Algo más específico, por ejemplo en el ministerio de seguridad hay una subsecretaría de acercamiento con la comunidad. Me gustaría trabajar ahí.

¿Te gustaría tener un sindicato que te defienda como trabajador de la policía? ¿Por qué?

Aquella persona que vende su fuerza de trabajo y obtiene una retribución económica es un trabajador y todo trabajador debe tener su sindicato para que lo proteja. En otros países (Uruguay, Estados Unidos) tienen. Es sensible, habría que pensarlo bien cómo hacerlo, pero sí, estaría muy de acuerdo.

***

“En la fuerza no hay apoyo psicológico”

 

Zona: San Miguel

Edad: 29

Género: varón

Antigüedad como policía: 9 años

Rango o tarea principal que realiza: subteniente (Citador)

 

-¿Qué significa trabajar como policía? Contanos la situación más difícil que hayas pasado trabajando.

-Principalmente diría que significa vocación. Antes pensaba que era un trabajo como cualquier otro, pero hoy lo veo como una rutina que te tiene que despertar algo, una llama, una pasión. Yo siempre tuve familiares en las distintas fuerzas y si no entraba acá mi plan b era el Ejército.

 

-¿Cuáles son las tres condiciones de trabajo que más negativamente te afectan?

-Es chocante ver ciertas situaciones, como víctimas de violaciones o gente viviendo en la calle. También son difíciles las situaciones en el móvil como tiroteos, ataques en patota, piedrazos. En la fuerza no hay apoyo psicológico para estas situaciones y solo nos queda apoyarnos en nuestra familia y en nuestro compañero (nosotros le decimos “pata”) que es alguien que siempre está ahí para apoyarte, escucharte y, cuando arrancas, para aconsejarte y enseñarte a hacer bien tu trabajo.

 

-¿Qué quisieras mejorar de tus condiciones de trabajo?

-Mejoraría principalmente todo los que es equipamiento logístico: móvil, armamento, ropa. Una vez en un operativo vial estábamos parando y multando autos que estaban en mejores condiciones que nuestra camioneta y a mí me daba vergüenza.

También pediría tener horarios normales de 8 horas diarias y tener franqueros. No es nada del otro mundo, la policía de la ciudad lo tiene. Los horarios actuales generan desgastes en la familia y en la pareja. Pondría acompañamiento psicológico para los efectivos. Muchos compañeros  tuvieron problemas de depresión o se suicidaron por cosas por las que les tocó pasar. Después creo que habría que insistir con la capacitación a los agentes. Hoy tenés muchos que son distraídos o que no saben actuar en algunas situaciones, desde un tiroteo hasta pedirle a alguien identificación y eso es fundamental porque sino después la sociedad se queja y tienen razón. Tenemos que hacer bien nuestro trabajo.

-¿Te sentís en riesgo y tenés miedo al trabajar? ¿Cuándo? ¿Por qué?

-No, no me da miedo. Sí un poco cuando voy a accidentes de tránsito y tengo que ver esas escenas o cuando escuchás por la radio un pedido de apoyo de un compañero porque te imaginás lo peor. Una vez tuve un accidente en el móvil en el que salí golpeado y uno de mis compañeros murió. Cuando volví al servicio no quería salir y me jefe me verdugueaba, me decía que era un cagón porque le pedía quedarme en la comisaría haciendo trabajo de oficina.

 

-¿Qué pensás del denominado «gatillo fácil»?

-Creo que es una cuestión de falta de entrenamiento y de capacitación. Muchos agentes no saben desenvolverse en la calle o con el arma. Tampoco tratan con respeto a la gente. Y la verdad que por unos pocos pagamos todos porque la sociedad nos ve mal a todos.

 

-¿Estás conforme con el área en que trabajás actualmente? ¿En qué otra área te gustaría trabajar?

-A mí me gusta estar arriba del móvil. Ahora estoy haciendo citaciones y la verdad que estoy bastante bien. Las hago en mi propio auto o en la moto y voy de civil, pero me gusta más estar en el móvil porque puedo hacer más cosas y dar el ejemplo.

Sí me gustaría pasarme a la policía de la ciudad porque tienen más beneficios, mejores horarios y pagan un poco más. Pero sería difícil dejar la fuerza ahora porque uno forja un compromiso con sus compañeros.

 

-¿Te gustaría tener un sindicato que te defienda como trabajador de la policía? ¿Por qué?

-A mí sí, pero no lo veo como algo que se pueda implementar. Es la opinión más común entre los miembros más viejos de la fuerza también.

***

“Hubo tanta mala policía, que hoy en día nadie nos respeta”

 

Zona: La Matanza

Edad: 36

Género: mujer

Antigüedad: 3 años

Rango o tarea principal que realiza: patrullaje y vigilancia.

 

-¿Qué significa trabajar como policía? Contanos la situación más difícil que hayas pasado.

-Y, es un trabajo donde ayudamos al ciudadano. Especialmente acá en San justo es más que nada orientarlos, no hay mucho para hacer acá. No hay mucha delincuencia que se vea, menos en una plaza.

-¿Cuáles son las tres condiciones de trabajo que más negativamente te afectan o que más sufrís?

-Y… a veces no tenés el equipamiento que corresponde para trabajar muchas horas en la calle. Por ejemplo, cuando llueve mucho acá no tenés un equipamiento o un resguardo, no tenés una garita. Tampoco tenés el ciudadano bueno que te traiga un café, por ejemplo. Esas serían las contras.

 

-¿Qué quisieras mejorar de tus condiciones de trabajo?

-Y quizás poder tener una garita cada tres o cuatro cuadras para poder tomarte el café y volver a salir. También en el lugar podrías tener una computadora para poder ver si pasa algo o no en el lugar también. También tener los equipamientos necesarios para poder trabajar. Claro, nosotros acá (por la radio) escuchamos una capa solamente y no podes escuchar la del 911 y quizás está pasando algo en la esquina y no lo sabemos nosotros y la gente piensa que nosotros sabemos todo lo que está pasando. Ponele, nosotros que estamos acá en una plaza, si pasa algo allá en el policlínico yo no llego a distinguir si pasa algo. Y la gente cuando viene a pedirte auxilio te dice ¨no estás viendo¨ y no! No me da panorámicamente la visión para saber lo que está pasando en la otra cuadra.

 

-¿Te sentís en riesgo y tenés miedo al trabajar? ¿Cuándo y por qué?

– En esta zona particular no. Pero cuando estaba en Altos de Laferrere era un poquito más heavy. Por ejemplo cuando viene un grupito de pibes y la gente y te dice “cuidado esos que quizás están armados” y los vas a identificar y al final no están armados. Pero vos no sabes hasta el momento de identificarlos, ¿entendés? Porque la gente a veces ve un grupo de gente y ya piensan que están armados o que van a robar y quizás son pibes que están yendo a tomar mates a la casa de alguno…

 

-¿Qué piensan de cómo mira la sociedad el trabajo de las policías?

-Mal nos miran, más que nada porque hubo tanta mala policía, porque eso es verdad, que hoy en día nadie nos respeta.

 

-¿Qué pensás del denominado ¨gatillo fácil¨?

-Que existir existe, pero a veces hay que estar del lado de la policía en la situación porque por ejemplo ahora hubo un caso acá en La Tablada hace poco que salió por todos lados. En realidad, no lo mató porque tenía ganas de matarlo. Lo mató porque el pibe de 14 años tenía una 38 y si él no se defendía el pibe lo iba a matar igual, por más que sea un menor. Hoy la sociedad es como que al menor no se puede tocar y el menor sale a matar.

 

-¿Te gustaría tener un sindicato que te defienda como trabajador de la policía? ¿Por qué?

-Sí, eso sí. Hay muchas cosas para reclamar. Especialmente en los sueldos y en el trato de los jefes hacia nosotros. Hay muchas cosas para reclamar y mejorar, pero bueno, ahora no podemos.

***

“Si tuviéramos mejores condiciones podríamos hacer mejor nuestro trabajo”

 

Zona: La Matanza

Edad: 24

Género: varón

Antigüedad: 4 años

Rango o tarea principal que realiza: prevención.

 

-¿Qué significa trabajar como policía? Contanos la situación más difícil que hayas pasado.

-Y yo me lo tomo como un trabajo como cualquier otro. Capaz a veces la gente no se da cuenta de eso. Y de las situaciones más difíciles te puedo contar muchas, me ha tocado desde tener que entrar a una villa en persecución hasta tener enfrentamientos también.

 

-¿Cuáles son las tres condiciones de trabajo que más negativamente te afectan?

-Trabajando en la calle sufrís principalmente el clima. Después las condiciones de los equipos muchas veces no son las mejores, los estados de los móviles también afectan mucho el trabajo.

 

-¿Qué cosa quisieras mejorar de tus condiciones de trabajo?

-Habría muchas cosas para mejorar, pero si me preguntas una seria el equipamiento. A veces si tuviéramos mejores condiciones podríamos hacer mejor nuestro trabajo.

 

-¿Te sentís en riesgo y tenés miedo al trabajar? ¿Cuándo y por qué?

-En riesgo estas siempre y el miedo lo vas perdiendo con la calle. A mí me paso cuando apenas salí de la escuela que tenía que patrullar y me sentía en riesgo las primeras veces. Pero a medida que vas ganando experiencia en la calle se te va yendo. Yo trabajaba haciendo guardias de hospitales y muchas veces caían a la madrugada cacos todos borrachos o drogados y uno se tenía que agarrar a las piñas para pararlos, no te quedaba otra. Con esas cosas vas perdiendo el miedo.

 

-¿Qué pensás del denominado ¨gatillo fácil¨?

-Es cierto. No te  voy a negar que a veces puede ocurrir, pero también hay que estar en la situación. Desde afuera podes ver una cosa, pero ahí en la situación vos no sabes. No te fijas si el arma es de juguete o que, uno como policía tiene que accionar. A mí me pasó en la estación de Morón, un día redujimos a uno que tenía un arma de mentira, pero hasta que no lo agarras vos no sabes y hay que estar en ese momento que te enfrentas con los cacos.

 

-¿Cuáles son los criterios para lograr un traslado a otro destino? ¿Hay destinos especialmente buscados por la policía? ¿Cuáles y por qué?

-Justo hoy es mi primer día en La Matanza, vengo de Morón. Y me dijeron necesitan personal allá y vine. Obviamente uno prefiere estar cerca de la familia y no tener que viajar mucho, pero no sé si hay algún destino en especial. Es así, te dicen y vos tenés que ir.

 

-¿Te gustaría tener un sindicato que te defienda como trabajador de la policía? ¿Por qué?

-Y estaría bueno tener a alguien que nos defienda como policías porque hay mucho para mejor como te decía, pero no sé si tanto como para tener un sindicato. Eso ya me parece demasiado.

***

“No pagan acorde al riesgo de vida que corremos”

Zona: La Matanza

Edad: 24

Género: varón

Antigüedad: 5 años

Rango o tarea principal que realiza: Oficial de policía

-¿Qué significa trabajar como policía? Contanos la situación más difícil que hayas pasado.

-Que pregunta complicada… Es lo mejor y lo peor que me pasó en la vida. Porque podés pasar de lo mejor que es ayudar a dar a luz, hasta lo peor que es perder a alguien.

 

-¿Cuál fue la situación más difícil que tuviste que afrontar?

– Las persecuciones, la pérdida de un compañero, una persona de avanzada edad que no pueda respirar y que no llegue la ambulancia.

-¿Cuáles son las tres condiciones de trabajo que más negativamente te afectan?

-Pueden llegar a ser las horas de laburo, esa es una. Llegamos a trabajar de 12 a 24 horas. Doce horas es nuestro horario normal y por cargo se van otras 8 horas más. Así que son 20 horas, pero hay gente que hace adicionales entonces se hacen 24. Como te digo, a la hora 18 ya no reaccionas de la misma manera que la hora 2 por ejemplo. Las condiciones de los móviles también, vos fíjate (señala al móvil policial chocado al lado suyo).

 

-¿Qué cosa quisieras mejorar de tus condiciones de trabajo?

-Uh, me va a salir el Messi de adentro (jaja)… Y, somos muchos. Hay cosas que no se pueden mejorar de un día para el otro, es algo que ya viene mal. Ya el sistema está mal. Si hubiese que mejorar algo seria el horario de trabajo para con los compañeros. Quizás, el tema del pago también. Está bien, uno no se metió acá por el pago. Pero no pagan acorde al riesgo de vida que corremos.

 

-¿Te sentís en riesgo y tenés miedo al trabajar? ¿Cuándo y por qué?

-Si, muchas veces. Antes de estar en el comando estaba en un grupo de apoyo y en Laferrere nos apedrearon bastante…bastante. Me dieron un ladrillazo en el casco que me partió el casco y la frente. Para que te des una idea de lo que era el ladrillo. Aparte yo soy de Laferrere (muestra un llavero del club del barrio). Yo decía, tendría que estar tirando la piedra (jaja).

-¿Alguna vez siendo policía sentiste miedo?

-Es que el que no tiene miedo es un robot. El miedo siempre está, nada más que hay que saber manejarlo para que no te gane. Pero como te digo, el que no tiene miedo es mentira.

-Un compañero tuyo me dijo hace unos días que con el trabajo en la calle el miedo se te va yendo un poco…

– Y pregúntale al chabón ese si no tiene miedo de no volver a la casa. Si no tiene miedo de no volver con su familia o de dejar a su familia sola. El miedo siempre está, por una cosa o por la otra. Y no te hablo del miedo a agarrar un chorro correrlo, pegarle una patada en el orto, no. El miedo de no volver.

 

-¿Cómo pensás que mira la sociedad el trabajo del policía?

-Hay una frase muy usada pero que es cierta es que “la sangre del policía seca rápido…”. Lo que le paso a mi compañera el miércoles… ya se olvidaron todos y fue el miércoles.

 

-¿Qué pensás del denominado ¨gatillo fácil¨?

-Ningún policía actúa por gatillo fácil. A ningún policía lo instruyen con eso. El gatillo fácil es una denominación de la sociedad para defender lo indefendible.

-Entonces, gracias a la instrucción ¿ustedes pueden hacer su trabajo profesionalmente?

-Si, en la instrucción que nos dan a nosotros te dicen que vos sos profesional y tenés que actuar como eso, si no, no actúes.

 

-¿Cuáles son los criterios para lograr un traslado a otro destino? ¿Hay destinos especialmente buscados por la policía? ¿Cuáles y por qué?

-Y podés pedir algún pase, pero para eso tenés que conseguir alguien de la comisaria donde vos querés ir para que venga a donde estas vos. Lo que sería un canje.

¿Te gustaría tener un sindicato que te defienda como trabajador de la policía? ¿Por qué?

-La pregunta del millón… Es un tema que no se acaba nunca, si el policía merece un sindicato o no. Porque el policía no puede manifestarse, no puede parar. Vos imaginate que pare una hora la policía de Buenos Aires. Vos imaginate que hoy estuviésemos de paro de 14 a 15… ¿sabés el desastre que sería esto? Sería como esa película que se matan por 12 horas, como la purga va a ser. No veo posible un sindicato en la policía. Y no sé si me gustaría, porque ya el sistema es así. Ya está todo armado y no se puede ir contra el sistema.

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