TURISMO PARA TODOS

Por: Marcelo Ohienart

El derecho al descanso fue una de las conquistas sociales más emblemáticas del primer peronismo. Junto a los sindicatos y bajo el mando de Eva Perón, la construcción de complejos turísticos y recreativos en la costa bonaerense y Córdoba acercó a miles de familias a la posibilidad de tomarse vacaciones por primera vez en sus vidas. Un relevo sobre la ruta de los campings y clubes sindicales bonaerenses.

Todavía se discute si fue el gobernador Fresco el que cambió para siempre a la aristocrática ciudad de Mar del Plata cuando mandó a construir los edificios del Casino Central y el Gran Hotel Provincial, pensado originalmente para que pudieran vacacionar los empleados sindicalizados de aquellos años, o si fue el peronismo el que verdaderamente la convirtió en la playa más social y popular de la Argentina.

Como no es mi intención desentrañar este intríngulis y como ya mucho se escribió sobre la historia del turismo social y obrero en nuestro país, querría enfocarme en cómo el peronismo, ese primer peronismo en apogeo, pudo incorporar a esa gran masa de trabajadores a la posibilidad de vacacionar.

Lo primero que me viene a la cabeza es la decisión política de llevarlo adelante de parte de la primera peronista. Sí, es Eva Duarte la que lleva adelante la intención de que sus “grasitas” gocen de los mismos derechos que el resto de los trabajadores y empleados. Por supuesto, sin el acompañamiento de Perón no se hubiera podido materializar. Tanto el decreto 170 de 1945, que extendió el derecho de las vacaciones remuneradas obligatorias, como el decreto de Personería Gremial que otorgó el salario mínimo vital y móvil y el sueldo anual complementario, como así mismo la creación del Instituto Nacional de Remuneraciones, que facilitó concesiones a los sindicatos permitiéndoles una acumulación de fondos para el servicio social, fueron clave a la hora de llegar a las conquistas.

El gobernador de Buenos Aires Domingo Mercante, llamado “el corazón de Perón”, fue el encargado, por pedido de Evita, de enseñarle a esa gran masa de trabajadores a disfrutar del beneficio del derecho a poder viajar, del ocio, a no hacer nada, porque lo tenían merecido durante una cantidad de días al año. Desde el gobierno nacional, con Sucesos Argentinos y Noticiario Panamericano y desde la provincia, a través de Noticiario Bonaerense en los intervalos de los cines, se fue mostrando con filmaciones cómo todos los argentinos podían disfrutar de sus playas, de sus montañas, de sus ríos y sus lagos.

El gobernador de Buenos Aires Domingo Mercante, llamado “el corazón de Perón”, fue el encargado, por pedido de Evita, de enseñarle a esa gran masa de trabajadores a disfrutar del beneficio del derecho a poder viajar, del ocio, a no hacer nada, porque lo tenían merecido durante una cantidad de días al año.

Primero fueron las colonias de vacaciones y hoteles sindicales

Evita planificó la construcción del Centro Recreativo Nacional Ezeiza, comúnmente conocido como “Las Piletas de Ezeiza”, un lugar creado para el esparcimiento de los trabajadores y sus familias que fue inaugurado en 1949. En un predio de 130.000 m2, se construyeron tres enormes piletas de agua salada, rodeadas de bosques con quinchos, parrillas, vestuarios y juegos para niños. El agua salada, patrimonio exclusivo de las aguas de mar, llegaba al conurbano bonaerense.

Eva le encargó al General Juan Pistarini, ministro de obras públicas, la construcción de los complejos turísticos de Chapadmalal y Embalse Río III. Chapadmalal se construyó sobre la expropiación de unos terrenos ubicados en la ruta interbalnearia entre Mar del Plata y Miramar lindando con el mar, que pertenecían al hacendado Eduardo Martínez de Hoz. Allí Pistarini construyó 9 hoteles con capacidad de más de 3000 habitaciones. Por expresa directiva de Evita, uno de los edificios debía ser reservado para familias sin recursos, para que todos los niños pudieran acceder a conocer el mar.

En la irrupción del peronismo en Chapadmalal fue muy importante la llegada de los sindicatos: primero reservando plazas en hoteles privados –al principio se trató de unas 300/400 camas-, y luego, a partir del beneficio mencionado anteriormente, construyendo y/o comprando sus propios hoteles sindicales. Ya las plazas necesarias rondaban de 3000 a 4000 camas. La provincia de Córdoba fue el otro polo turístico en el que puso su enfoque el peronismo para beneficio de los trabajadores. Mencionamos la unidad turística de Embalse, nada más ni nada menos que 7 hoteles y 51 bungalows que daban albergue a más de 3000 personas.

Pistarini construyó 9 hoteles sobre la expropiación de unos terrenos ubicados en la ruta interbalnearia entre Mar del Plata y Miramar, con capacidad de más de 3000 habitaciones. Por expresa directiva de Evita, uno de los edificios debía ser reservado para familias sin recursos, para que todos los niños pudieran acceder a conocer el mar.

Los derechos adquiridos

El golpe del ’55 no pudo ir contra los derechos adquiridos por los trabajadores. Sin embargo, las intervenciones a los sindicatos, a la propia CGT, la persecución a líderes sindicales sumada a las erradas políticas económicas de una sucesión de gobiernos de facto más algunos seudo democráticos, obligaron al sindicalismo a darle una vuelta de rosca al turismo social.

Irrumpen los clubes, campings y predios sindicales en el corredor de la ruta provincial 4, más conocida como “Camino de Cintura”, la misma que marcaría años más tarde la división entre primer y segundo cordón del conurbano. La ruta provincial que recorre de punta a punta la empresa de ómnibus “La Costera”.   

De manera caprichosa hicimos un relevamiento desde el partido de La Matanza hasta casi Quilmes. A lo largo de ese trayecto podemos mencionar la obra sindical de muchísimos gremios. Sin pretensión de ser una guía sindical de turismo, sino con la convicción de que sus menciones enaltezcan este trabajo histórico de los sindicatos (y desde ya pedimos perdón por si hay algún olvido involuntario en este recorrido) encontramos:

1. Campo Recreativo El Resero, perteneciente a la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados en la localidad de Villa Luzuriaga.

2. El Camping Recreativo San Remo, perteneciente a  la Unión Obreros y Empleados Tintoreros, Sombrereros y Lavaderos de la República Argentina (Uoetsylra).

3. Campo Recreativo Pasteleros, perteneciente al Sindicato de Trabajadores Pasteleros Servicios Rápidos Confiteros Pizzeros Heladeros y Alfajoreros (STPSRCPHyA)

4. Campo de Deportes de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA)

5. El Club Camioneros del Sindicato de Choferes de Camiones, Obreros y Empleados del Transporte de Cargas por Automotor, Servicios, Logística y Distribución (Camioneros)

6. Complejo Ruta Sol de la Unión Obreros Metalúrgicos (UOM)

7. Centro Recreativo Esteban Echeverría del Sindicato de Mecánicos y Afines de Transporte Automotor (SMATA)

8. El Parque Recreativo Adelino Romero de la Asociación Obrera Textil (AOT)

9. El Camping Club del Sindicato Trabajadores de la Industria del Gas (STIGAS)

10. El Centro Recreativo Pedro Eugenio Álvarez del Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público (SUTEP)

11. El Campo Recreativo 17 de Octubre de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA)

12. Campo Deportivo 12 de junio del Sindicato Único de Trabajadores del Automovil Club Argentino (SUTACA)

13. Campo Recreativo Juan Justo Sotelo del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria del Chacinado, Tripería y sus Derivados (SOEICHA)

14. El Camping 17 de Octubre del Sindicato de Obreros Estaciones de Servicio, Garages, Playas Estacionamiento y Lavaderos (SOESGYPE)

15. Camping Gráfico 7 de Mayo de la Federación Gráfica Bonaerense

16. Centro Recreativo de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA)

17. Centro Recreativo de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)

18. Campo de Recreo 2 de Octubre del Sindicato de Luz y Fuerza

Al final, siempre quedará del peronismo la vieja medalla donde está escrita su verdad: mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.

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